Desde que empezamos el cuatrimestre con la asignatura de Habilidades de la Comunicación se nos ha insistido en la importancia de escuchar. Para una buena escucha es importante dejar de hablar, y hablar no significa siempre articular palabras, esas son obvias que cuando se escucha hay que dejarlas de lado, nos referimos a callar el dialogo interno que nos impide escuchar de forma activa las palabras de la otra persona.
Nuestro diálogo interior a menudo nos impacienta a contestar rápidamente. También nos genera prejuicios, nos hace sentir inseguros/as, nos produce ansiedad, tristeza, alegría,...
Pero antes que escuchar a otras personas, ¿Nos escuchamos a nosotras mismas?
La última práctica realizada nos invitaba a hacer un ejercicio de introspección, de parar a escucharnos. La actividad giraba entorno a tres sentimientos miedo, rabia y tristeza. Cada uno de los tres sobres iba dedicado a una emoción, los/as participantes teníamos que escribir "algo" que nos produjera cada uno de esos sentimientos ( Ejemplo: yo me pongo triste cuando....) y meterlo en el sobre correspondiente. Después, cada persona cogía un papel del sobre y se ponía en común la frase que había salido en el papel. De este modo la persona que cogía una frase que no era la suya podía leerla en voz alta garantizando el anonimato y darle un consejo o compartir algo con el resto de las personas.
Es curioso como a menudo salían miedos, rabias y tristezas comunes. Como cada persona que leía un papel era capaz de dar una solución a un problema ajeno y sin embargo, nos cuesta solucionar los propios. Parar a escucharnos es complejo cuando no tenemos práctica de ello, a veces incluso nos resultaba difícil encontrar el desencadenante de cada emoción, cuando la reconocemos la evitamos muchas veces en vez de sumergirnos en ella. ¿Cómo vamos a escuchar a otras personas si no somos capaces de escucharnos a nosotras mismas?
Creo que ejercicios como este nos ayudan a encontrarnos a si mismos/as, a aprender a escucharnos, a compartir emociones con el resto y darnos cuenta de que en el fondo no somos tan diferentes simplemente estamos llenos de barreras mentales y emocionales que no nos permiten conectar . Reconocer nuestros sentimientos y los pensamientos que los generan es el primer paso para superar los obstáculos que no nos dejan ser felices, ser como somos, escuchar y comprender a los demás. El punto de partida para CRECER.
¿Te imaginas todo lo que podríamos escuchar si callásemos nuestro diálogo interior?
Nuestro diálogo interior a menudo nos impacienta a contestar rápidamente. También nos genera prejuicios, nos hace sentir inseguros/as, nos produce ansiedad, tristeza, alegría,...
Pero antes que escuchar a otras personas, ¿Nos escuchamos a nosotras mismas?
La última práctica realizada nos invitaba a hacer un ejercicio de introspección, de parar a escucharnos. La actividad giraba entorno a tres sentimientos miedo, rabia y tristeza. Cada uno de los tres sobres iba dedicado a una emoción, los/as participantes teníamos que escribir "algo" que nos produjera cada uno de esos sentimientos ( Ejemplo: yo me pongo triste cuando....) y meterlo en el sobre correspondiente. Después, cada persona cogía un papel del sobre y se ponía en común la frase que había salido en el papel. De este modo la persona que cogía una frase que no era la suya podía leerla en voz alta garantizando el anonimato y darle un consejo o compartir algo con el resto de las personas.
Es curioso como a menudo salían miedos, rabias y tristezas comunes. Como cada persona que leía un papel era capaz de dar una solución a un problema ajeno y sin embargo, nos cuesta solucionar los propios. Parar a escucharnos es complejo cuando no tenemos práctica de ello, a veces incluso nos resultaba difícil encontrar el desencadenante de cada emoción, cuando la reconocemos la evitamos muchas veces en vez de sumergirnos en ella. ¿Cómo vamos a escuchar a otras personas si no somos capaces de escucharnos a nosotras mismas?
Creo que ejercicios como este nos ayudan a encontrarnos a si mismos/as, a aprender a escucharnos, a compartir emociones con el resto y darnos cuenta de que en el fondo no somos tan diferentes simplemente estamos llenos de barreras mentales y emocionales que no nos permiten conectar . Reconocer nuestros sentimientos y los pensamientos que los generan es el primer paso para superar los obstáculos que no nos dejan ser felices, ser como somos, escuchar y comprender a los demás. El punto de partida para CRECER.
¿Te imaginas todo lo que podríamos escuchar si callásemos nuestro diálogo interior?



Hola,
ResponderEliminarme ha sorprendido gratamente la síntesis de esta práctica. Me ha parecido honesta, profunda y muy bien redactada (no suele ser lo habitual entre los alumnos). ¡Enhorabuena!
Saludos,
JD